
Cuando una persona enfrenta una fractura o una cirugía ortopédica, es común escuchar hablar de placas y tornillos. Estos dispositivos suelen generar dudas y preocupaciones, pero entender su función ayuda a vivir el proceso de recuperación con mayor tranquilidad.
Las placas y tornillos son implantes médicos diseñados para estabilizar los huesos mientras sanan. Su función principal es mantener las estructuras óseas en la posición correcta durante el proceso de recuperación. Están fabricados con materiales biocompatibles, lo que significa que son seguros para el cuerpo humano.
Se emplean principalmente para:
• Estabilizar fracturas
• Mantener una correcta alineación del hueso
• Favorecer una cicatrización adecuada y segura
Gracias a estos dispositivos, el hueso puede sanar de forma más eficiente y con menor riesgo de deformidades o complicaciones.
En muchos casos sí. No siempre es necesario retirarlos una vez que el hueso ha sanado. Solo se consideran para retiro si provocan molestias, limitan el movimiento o si el médico lo indica por una razón específica. Cada caso se evalúa de manera individual.
Sí. Una vez que la recuperación ha concluido y con la autorización del especialista, es posible retomar la actividad física. El tipo de deporte, la intensidad y el tiempo de regreso dependen de cada paciente y del tipo de lesión.
Es normal experimentar molestias durante las primeras etapas de la recuperación. Sin embargo, si el dolor es persistente, aumenta con el tiempo o interfiere con las actividades diarias, debe ser evaluado por un especialista.
La rehabilitación es una parte fundamental del proceso. A través de ejercicios guiados y un seguimiento médico adecuado, se recupera fuerza, movilidad y confianza en el movimiento. No se trata solo de sanar el hueso, sino de volver a moverte con seguridad.
Si tienes placas o tornillos y aún tienes dudas, recuerda que cada cuerpo es distinto. Un seguimiento personalizado marca la diferencia en tu recuperación





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